lunes, 10 de agosto de 2009

Tabúes del pueblo Toba


Por José Ramón Farías
joseramonfarias@yahoo.com.ar
Historiador-Escritor
Columnista
Para ChacoMundo


El incipiente folclore chaqueño ha tomado para sus manifestaciones, expresiones llegadas con los santiagueños, correntinos, salteños y en menor medida por los “gringos” inmigrantes. Los cultores del folclore en nuestra provincia se limitan al canto y la danza, salvo excepciones algunos pintores y escultores que no han alcanzado ningún reconocimiento masivo. Los escasos investigadores y recopiladores de mitología popular, son solitarios quijotes que reman contra la corriente, catalogados de no practicar “cultura” por los organismos oficiales y entidades privadas con capacidad de promover esta actividad.

Tal vez ésta sea la razón por la que la rica cosmovisión toba no se incluya en la lista de conocimientos del acervo tradicional chaquense. También es probable que la cosmogonía toba no participe del arte moderno debido a la discriminación que se practica con ellos y al desconocimiento de estas manifestaciones culturales.

Los Tobas por ser pueblo ágrafo, encerraron todos sus códigos sociales en el sencillo recurso de la leyenda, el cuento, el tabú o el mito. No se han registrado expresiones de esta cultura en sentido de creación artística. Entre las muchas reglas sociales transmitidas oralmente como tabúes podemos mencionar:

o Acercamiento al agua. Las mujeres en período de menstruación tenían prohibido acercarse a las fuentes de agua. Este tabú circulaba en todos los subgrupos de la Nación Guaycurú y también se ha registrado en comunidades aborígenes de la Península de Yucatán.

o El nombre de los muertos. No podía mencionarse por su nombre a los fallecidos. Esta prohibición terminaba cuando se cumplían con determinados requisitos que conocían lo mayores (por ejemplo cuando otro integrante del grupo tomaba el nombre). El pueblo Toba veneraba a sus ancianos.

o La menstruación. Se consideraba impura a la mujer con regla, a la que se le prohibía tocar los alimentos, comer carne o grasa, tener relaciones sexuales, tocar ni cocinar el producto de la caza. Tampoco podía acercarse a su marido ni conversar con las vecinas. Este tabú abarcaba a los hijos y marido que no salían de cacería, ni entraban al río. Tenía prohibido asistir a reuniones de la tribu.

o El embarazo. Durante esta etapa la mujer no debía comer alimento sucio porque su hijo podía nacer con problemas de visión. Tampoco podía mirar animales o personas feas o muertas, para evitar que su niño nazca con parálisis o problemas cardíacos. He visto a mujeres descendientes directas de inmigrantes españoles mirar para otro lado ante la presencia de una persona con problemas motores, de estrabismo, picados de viruela o con alguna infección notoria en su piel, lo cual indica que es un tabú ecuménico.

o Los nudos. La pareja y su prole tenían prohibido hacer nudos o enredar sogas durante el embarazo de la mujer, para evitar que al hijo se le anude el cordón umbilical al momento de nacer.

o Guardar silencio. Entre los Tobas se valoraba la virtud de hablar solo lo imprescindible. Las conversaciones estaban destinadas a los Piogonás (curanderos o hechiceros) jefes y ancianos. Quien alzaba la voz en presencia de los ancianos era castigado severamente.

o Los astros. A excepción de los ancianos, no podían señalar el Arco Iris, porque éste raptaba niños. Tampoco debían mirar la luna ni contar las estrellas para evitar la ceguera. Fueron sagaces observadores de la naturaleza y han incorporado a sus creencias infinidad de señales que interpretaban eran mensajes de los Dioses, o síntomas de comportamiento futuro de la naturaleza.

o El nacimiento de mellizos. Era un problema para la mujer. Se interpretaba que había tenido relaciones sexuales con dos hombres. Por esta razón, estos pueblos nómades al trasladar sus asentamientos abandonaba a uno de ellos, por ser además una carga para la mujer que debía cargar con todos los enseres.

o De investigaciones realizadas en el año 2008, he detectado solo 3 casos en las comunidades tobas de Presidencia Roque Sáenz Peña y Quitilipi. Dos casos en el Barrio Nam Qom de la Termal y 1 en la colonia Aborigen. En todos ellos la práctica de abandonar un niño no se practicó, puesto que la madre era aborigen y el padre criollo.

He utilizado los verbos en tiempo pretérito cuando me referí a las prácticas del pueblo Toba, porque entiendo que en la actualidad manejan otros códigos, producto de la aculturación feroz que los ha alejado de toda expresión genuina de su cultura. Salvo el último ítem, que es actual, el resto pertenece al pasado.


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